sábado 14 de noviembre de 2009,8:32 PM
Fuck you
A pocas horas de tomarme un vuelo hacia las regiones australes del mundo, mi viejo se aparece para tener una de sus "charlas". Y lo pongo con comillas porque no me interesa hablar con él y solo me habla cuando necesita llenarme el baúl de mierda.
Claro, me vino a hablar de que tengo que recapacitar, que no soy normal (excuse me!) y que así nunca voy a llegar a nada...
ODIO A MI PADRE.
No estuvo NUNCA en mi infancia y siempre me trató como a una posesión a quien tengo que respetar para dejar de ser un objeto y heredar todo lo que él me deje o quedarme en la calle (?). Como si fuera un pepino que no trabaja...
En fin, tenía que descargarme. Gracias.
 
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martes 20 de octubre de 2009,10:50 PM
M O N E Y
Nunca estuve muy seguro de lo que me gustara pero siempre hubo dos cosas en mi cabeza: Sexo y dinero. Sólo fue cuestión de tiempo para que tomara consciencia de cómo combinar ambas.
En primer lugar, me dí cuenta de las ataduras que podía lograr otorgando favores sexuales. Digamos, siendo "gauchito".
Primero, Daniel. Nunca llegamos a tener sexo pero sí nos acostamos en reiteradas ocasiones. Tenía diecisiete para ese entonces, demasiado miedo y dudas como para perder mi virginidad con un tipo que estaba en una relación seria con el mejor amigo de mi entonces novia y, a su vez, hijo de mi profesora de inglés. No fucking way. De todas maneras, nada me detuvo de estar con él y entrar en su juego.
Había mucha piel entre nosotros; yo notaba cómo se retorcía de dolor por no dejarlo entrar en mí. Eso hacía que volviera siempre por más, solicitando eso que le faltaba. Era el misterio por descubrir qué había más allá de mi provocación post-puberescente.
Con él conocí el poder que nunca antes había tenido y allí las cosas empezaron a mejorar (claro que primero tuve que descender a los infiernos de la negación personal). Supe que poseía ese no-sé-qué que podía ser usado contra los hombres, haciéndolos creer que era a su favor.
Los pisotones del pasado habían quedado atrás. Mi coqueteo con los había mejorado notablemente, así como mi nivel target - casi siempre hombres maduros y poderosos.
Luego llegó L., con quien me dispuse a perder mi virginidad por amor. Tuvimos una relación de casi un año en la cual me encargué de estrangularlo contra mí utilizando al sexo como lazo ejecutor.
Dejarlo fue difícil, más que nada por él que "no podía vivir sin mí". Tuvo que acostumbrarse. Se fue a vivir a Brasil y allí permanece hasta el día de hoy.
Apenas rompí con L., decidí cambiar a otra empresa donde la compensación económica representaba un 100% de aumento. El dinero comenzó a obnubilarme.
Mis ligaduras eran cada vez más superficiales. Cenas, coches, hoteles...todo me enceguecía y me hacía entregarme totalmente. Bastaba un movimiento estratégico de la contra parte para que yo cediera, sin importar las condiciones. Me había vuelto ambicioso, el dinero era la antesala al sexo, aunque nunca me atreví a solicitarlo directamente, solo me dejaba seducir por el mismo, me vendía indirectamente.
Recién ahora lo veo con claridad.
Es que está este tipo casado/fracasado que pretende y pide, todo el tiempo. Me busca por MSN, me pide que nos veamos, me dice las cosas que me haría... Yo no puedo sacarme la imagen de su mujer e hijos de mi cabeza, cómo será en su vida familiar y, a decir verdad, me divierte, me provoca morbo. Me lo quiero coger, digamos, aunque no lo conozca.
Seguiré provocándolo. Creo que él tiene la llave para descifrar cuánto me interesa unir dinero y poder.
200 dolares es una buena cifra para comenzar el negocio.
 
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domingo 19 de julio de 2009,5:55 PM
You're done
Dicen que el rapado es una forma de suicidio. Pues estoy pensando bastante seguido en suicidarme, entonces.
Es que puedo lidiar con que vos no me quieras. Ya aprendí, porque nunca me quisiste.

It's alright, OK
I'm so much better without you

Morite.
Cambios...nunca me había rapado. Esperen actualización. De vida.
 
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domingo 12 de julio de 2009,1:12 PM
onda
Las cosas se ponen feas para A. cuando:

(a) Se le mezclan sus pensamientos con los de su alter-ego-malvado-yo-con-un-blog-super-chic-y-oscuro Orión. (aunque sea una parte de él, tiende a despersonalizarlo para no sentirse tan responsable y seguir pretendiendo ser el nene bueno de la familia).

(b) Ese que fue su primer amor le reclama que en su blog pone cosas feas y que está enamorado de él, pero no está enamorado de él, pero se juega, pero no se juega, pero tiene miedo, pero está seguro, PERO LE DEJA DE HABLAR Y SE ACABÓ.

(c) Aquel que es su amor actual está a 1300km y "no sabe cuándo vuelve".

(d) La balanza no le responde debidamente.

(e) Esa que fue su noviecita de dos años de repente le hace una escena, se hace la ofendida, lo putea y le deja de hablar sin razón lógica aparente. A lo que él supone: "Sí, Mr. Director tiene razón: sigue enamorada de mí". La necesita y la va a hacer volver, somehow.

(f) El desodorante se le acaba y se da cuenta justo antes de salir a la mañana temprano.

(g) Le dicen cosas del tipo "Tenemos que hablar..." ó "Esto no es un reclamo pero..." ó "Estás menos anoréxico que antes".
 
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sábado 11 de julio de 2009,3:07 PM
Me odio
Me lastimo a mí mismo pues no puedo lastimar a quienes lo merecen.

So hurting here is where I belong
Dreaming a song
Blood on my hands to stay strong
 
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viernes 10 de julio de 2009,11:28 PM
Se me hiere el corazón
"Estaba en tercer año del colegio secundario, más o menos por el año 2004, cuando tenía quince años, entonces estaba este chico que era jugador de rugby profesional, alto, grandote. Y yo tomando mis hormonas de crecimiento porque siempre mi sistema fue una mierda.
Entonces el pibe se aprovechaba de mí. me hacía las mil y una.
En taller, cuando nos quedábamos a contraturno, por alguna razón que en ese momento escapaba a mi inocente mente virginal y a mi cuerpo asexuado, él se sentaba al lado mío, aunque me odiaba y me maltrataba.
Por abajo de la mesa manoseaba mi rodilla, me pega puñetazos en la pierna, me pellizcaba la cola, etc...
Esto iba, obviamente, acompañado de agresiones verbales. Y sin embargo él no se despegaba de mí, parecía hasta gustarle y hacerle gracia la situación de vulnerabilidad en la que me ponía, no teniendo yo oportunidad ni armas con las cuales defenderme.
Conforme pasaban los meses, cada vez que ibamos a taller se ponía peor, pero yo no decía nada, hasta ése fatídico día...
Era el taller de motores, el único en el cual me destacaba realmente. El profesor nos había dejado midiendo las luces de válvulas en equipo. Por supuesto, él pidió inmediatamente ser mi pareja, sin darme la posibilidad de negarme. Se tiró a dormir un rato miestra yo trabajaba.
Cuando se despertó fue que la cosa se puso realmente fea. Me agarró por atrás y empezó a hacerme poses sexuales, frente a todo el curso. Me humillo públicamente como si aquello que estaba haciendo no implicaba ponerse en un sitio homosexual él mismo. Claro, lo que mis compañeros no se daban cuenta era que detrás del mameluco, su pene estaba erecto; sólo yo sentía eso.
Siguió molestándome por un buen rato hasta que agarró un destornillador, me sentó contra sus rodillas y me lo clavó en el culo.
Y ahí me quedé, helado, frente a los ojos de todo el mundo. Humillado como nunca antes me habían humillado"

(sin parpadear, una lágrima cae por mis ojos)

"Entonces me dispongo a tener un poco de dignidad e ir al baño a encerrarme a una cabina a llorar.
Llegadas ya las cinco de la tarde, el profesor, sin aún tener idea de nada de lo ocurrido, mandó a buscarme. El ofrecido, fue él, naturalmente.
Abrió una a una las casillas hasta que me encontró ahí tirado, llorando, inmóvil. Me dolía la cola, pero más que nada me dolía el alma.
Rápidamente se medió y cerró la puerta, me hizo parar, me puso contra la pared, me tapó la boca en una toma inmovilizándome y empezó a masturbarse. Cinco minutos después, se limpió en mi mameluco y se fue, dejandome tirado. Mi desesperación me paralizó y sólo me permitió llorar sin emitir sonido.
Allí quedé, hasta las siete, cuando el colegio ya estaba vacío.
Me fui a mi casa y esa noche no comí y lloré hasta desmayarme y quedarme dormido.
A la semana siguiente el cambió su lugar y nunca más volvió a dirigirme ni siquiera una mirada.
A mí ya no me importaba porque en mi ojos algo había cambiado y ya no iba a encontrar nada que se la devolviera.
Mi inocencia estaba en mil pedazos y a él nada le importaba.
Ni a mis padres le importaba, lo cual me hizo entender cuán poco represento para las personas en este mundo.
Nunca hablé con nadie de esto. Me tomó tres años sacarlo y, por más que finja, me hizo mierda, en todo sentido. Increíblemente, mi psicóloga fue la única que pudo mostrarme cuán malo había sido este episodio e hizo que dejara de echarme la culpa a mí mismo y empezara a culpar a Martín por lo sucedido.
Tiempo después me enteré que le gustaban los travestis.
Paralelamente, empecé con los vómitos, luego suprimí la comida por completo y aún así no captaba la atención. Exigí que alguien me suprimiera y hasta publiqué un blog pidiéndole a cualquiera desde el título que terminaran con mi condenada existencia. Después me empecé a cortar, consumir drogas, dos intentos de suicidio para que finalmente mis viejos me dieran bola...y ahora viniste vos...a desorganizarme psíquicamente..."

Los gemidos provenientes de los otros cuartos cortaban el silencio entre nosotros. Nunca habíamos tenido sexo y esta no había sido la excepción. El se conformaba con tocarme los huesos y masturbarse. Yo me conformaba con que pretendiese que me amaba. Era enfermizo y me estaba aniquilando.

"Mirá, A., yo por lo que veo es que sos una prostituta histérica. Seguramente al chabón lo provocaste, como haces con todo el mundo, entonces el pobre chabón tuvo que hacerlo. Sos una puta, naciste puta y vas a morir así. Sos histérica y sólo te vas a curar cuando un depravado te viole por la calle..."

Me hice a un lado, adopté posición fetal y empecé a llorar.
Alcancé de la mesita de luz mi billetera y me tomé dos ansiolíticos y comencé a cortarme con la Gillete. El continuaba tocándose y no tardó en llegar su orgasmo. Poco le importaba mi situación.
Esa fue la última vez que lo ví. Luego me internaron de vuelta, más gravemente. Duré una semana, mis viejos no querían que nadie se enterara de la patética situación, siempre encubrieron todo. A nadie le gusta tener un hijo loco, obvio.
En mi colegio presentaron parte de gripe, pero todos sabían la verdad, ya estaba en quinto año, nos conocámos mucho...
Mi psicóloga y psicopedagoga me ayudaron a salir del pozo en el que estaba y logré, por fin, descontracturar la figura psicopática de Daniel.
Esa tarde en el telo me marcó la vida.
Al igual que ese llamado telefónico hace 6 meses en el que me anunciaban su deceso.
Suicidio. Eso había cometido.
Paz, quizás haya encontrado.
Por mi parte, puedo decir que estoy en proceso de. Cosa que es importante.
 
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jueves 9 de julio de 2009,10:10 PM
Casado con hijos
Hará apróximadamente un año, más o menos para la época en que corté con L., en una noche de depresión me metí en esos tan potables chats de Terra con el fin de burlarme y reirme mucho de los tipos desesperados de por allí y de paso aprovechar para que alguien me levante el ego y pasarle la dirección de aquel tan cordial compañerito de secundaria a los que tenían más pinta de degenerados sexuales. El azar quiso que me topara con Viktor (así lo llamaré, ya me conocen). Un tipo de unos cuarenta en la depresión de su vida. Casado, con un hijo y una hija, residente de Escobar, con auto y un trabajo de oficina por Barrio Norte. No me animé a preguntar pero probablemente sea algo mediocre y mal pago, como para ajustarse al patético cuadro de situación en el que está embebido.
Charlamos un rato y le pasé mi mail (el de verdad porque no tengo otro). No sé por qué lo hice, sinceramente. Tengo una debilidad por humillar hombres, en especial mayores y con vidas fracasadas.
El tipo me deseaba, me pedía que prenda mi cámara y me decía cosas irreproducibles. Me daba tanto asco imaginarme lo que podía estar haciendo del otro lado mirando mi pequeña fotito del MSN con mi cara de niño bien e inocente que le pedí que ponga su micrófono, de esa forma me sacaría cualquier tipo de duda. Le pasé un teléfono falso y allí quedó todo.
Conforme pasaban las semanas, el hombre en cuestión se ponía cada vez más jocoso y sus atropellos a la lengua castellana me empezaron a hartar. Quizás yo sea una mala persona, exigente, histérico, pero no puedo tolerar que alguien no escriba apropiadamente, ¿qué querés que te diga?
Terminé por desadmitirlo, ya me había divertito bastante. Además me daban pena sus hijos, sentía que yo podía ser uno de ellos. Bah, de hecho él mismo me lo dijo: "mi hijo tiene la misma edad que vos". Lo manipulé y le saqué el teléfono de la casa, sólo para escucharle la voz a su mujer, pero nunca llamé, por respeto y lástima (el peor sentimiento del mundo).
Pasaron los meses y hace muy poco, un mail en mi casilla lo trajo de vuelta. Lo readmití, todavía quiero jugar con él. Aún no lo ví conectado, pero intercambiamos varios mails por lo que asumo que ya aparecerá.
Dice que tiene dinero y que estaría interesado en invertirlo en algo importante. Me dijo algo así como que pensaba ponerlo en mis calzoncillos, por sobre mi sexy cintura. Quizás acepte. Muy probablemente.
En cuanto le conté a mi mejor amigo, su negativa fue inmediata. Me preguntó por qué lo haría si tengo tan buen pasar económico, un puesto jerárquico importante, no necesito el dinero y mucho menos problemas. El punto es que el dinero nunca es suficiente, tengo una debilidad por los problemas y tengo tan solo veinte años, ¿por qué no? Puede ser un poco extraño pero creo que me gusta la idea. Más que nada, las cuatro cifras en verde que me tiró me tienen obnubilado. Tanto que ya no pienso en él como una persona patética sino como alguien que en verdad sabe y puede obtener lo que quiere. Si juego con él o no, ese es otro punto que lo convierte en un pelotudo importante, pero ¡hey! la vida te dá por un lado y te quita por el otro.
Con todo esto de la gripe, me quedó un tiempo vacante desde las 6 de la tarde hasta las 12 que me voy a dormir, debo ir pensando como llenarlo y, sinceramente, mis ganas no apuntan a completar rompecabezas.
Me quedo pensando en lo que dijo sobre las inversiones...qué pelotudo. Onda, ¿quiere invertir en algo importante y me paga a mí para tener sexo? Qué se yo, no lo cuestiono. Después de todo: el cliente siempre tiene la razón.
 
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