sábado 11 de julio de 2009,3:07 PM
Me odio
Me lastimo a mí mismo pues no puedo lastimar a quienes lo merecen.

So hurting here is where I belong
Dreaming a song
Blood on my hands to stay strong
 
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viernes 10 de julio de 2009,11:28 PM
Se me hiere el corazón
"Estaba en tercer año del colegio secundario, más o menos por el año 2004, cuando tenía quince años, entonces estaba este chico que era jugador de rugby profesional, alto, grandote. Y yo tomando mis hormonas de crecimiento porque siempre mi sistema fue una mierda.
Entonces el pibe se aprovechaba de mí. me hacía las mil y una.
En taller, cuando nos quedábamos a contraturno, por alguna razón que en ese momento escapaba a mi inocente mente virginal y a mi cuerpo asexuado, él se sentaba al lado mío, aunque me odiaba y me maltrataba.
Por abajo de la mesa manoseaba mi rodilla, me pega puñetazos en la pierna, me pellizcaba la cola, etc...
Esto iba, obviamente, acompañado de agresiones verbales. Y sin embargo él no se despegaba de mí, parecía hasta gustarle y hacerle gracia la situación de vulnerabilidad en la que me ponía, no teniendo yo oportunidad ni armas con las cuales defenderme.
Conforme pasaban los meses, cada vez que ibamos a taller se ponía peor, pero yo no decía nada, hasta ése fatídico día...
Era el taller de motores, el único en el cual me destacaba realmente. El profesor nos había dejado midiendo las luces de válvulas en equipo. Por supuesto, él pidió inmediatamente ser mi pareja, sin darme la posibilidad de negarme. Se tiró a dormir un rato miestra yo trabajaba.
Cuando se despertó fue que la cosa se puso realmente fea. Me agarró por atrás y empezó a hacerme poses sexuales, frente a todo el curso. Me humillo públicamente como si aquello que estaba haciendo no implicaba ponerse en un sitio homosexual él mismo. Claro, lo que mis compañeros no se daban cuenta era que detrás del mameluco, su pene estaba erecto; sólo yo sentía eso.
Siguió molestándome por un buen rato hasta que agarró un destornillador, me sentó contra sus rodillas y me lo clavó en el culo.
Y ahí me quedé, helado, frente a los ojos de todo el mundo. Humillado como nunca antes me habían humillado"

(sin parpadear, una lágrima cae por mis ojos)

"Entonces me dispongo a tener un poco de dignidad e ir al baño a encerrarme a una cabina a llorar.
Llegadas ya las cinco de la tarde, el profesor, sin aún tener idea de nada de lo ocurrido, mandó a buscarme. El ofrecido, fue él, naturalmente.
Abrió una a una las casillas hasta que me encontró ahí tirado, llorando, inmóvil. Me dolía la cola, pero más que nada me dolía el alma.
Rápidamente se medió y cerró la puerta, me hizo parar, me puso contra la pared, me tapó la boca en una toma inmovilizándome y empezó a masturbarse. Cinco minutos después, se limpió en mi mameluco y se fue, dejandome tirado. Mi desesperación me paralizó y sólo me permitió llorar sin emitir sonido.
Allí quedé, hasta las siete, cuando el colegio ya estaba vacío.
Me fui a mi casa y esa noche no comí y lloré hasta desmayarme y quedarme dormido.
A la semana siguiente el cambió su lugar y nunca más volvió a dirigirme ni siquiera una mirada.
A mí ya no me importaba porque en mi ojos algo había cambiado y ya no iba a encontrar nada que se la devolviera.
Mi inocencia estaba en mil pedazos y a él nada le importaba.
Ni a mis padres le importaba, lo cual me hizo entender cuán poco represento para las personas en este mundo.
Nunca hablé con nadie de esto. Me tomó tres años sacarlo y, por más que finja, me hizo mierda, en todo sentido. Increíblemente, mi psicóloga fue la única que pudo mostrarme cuán malo había sido este episodio e hizo que dejara de echarme la culpa a mí mismo y empezara a culpar a Martín por lo sucedido.
Tiempo después me enteré que le gustaban los travestis.
Paralelamente, empecé con los vómitos, luego suprimí la comida por completo y aún así no captaba la atención. Exigí que alguien me suprimiera y hasta publiqué un blog pidiéndole a cualquiera desde el título que terminaran con mi condenada existencia. Después me empecé a cortar, consumir drogas, dos intentos de suicidio para que finalmente mis viejos me dieran bola...y ahora viniste vos...a desorganizarme psíquicamente..."

Los gemidos provenientes de los otros cuartos cortaban el silencio entre nosotros. Nunca habíamos tenido sexo y esta no había sido la excepción. El se conformaba con tocarme los huesos y masturbarse. Yo me conformaba con que pretendiese que me amaba. Era enfermizo y me estaba aniquilando.

"Mirá, A., yo por lo que veo es que sos una prostituta histérica. Seguramente al chabón lo provocaste, como haces con todo el mundo, entonces el pobre chabón tuvo que hacerlo. Sos una puta, naciste puta y vas a morir así. Sos histérica y sólo te vas a curar cuando un depravado te viole por la calle..."

Me hice a un lado, adopté posición fetal y empecé a llorar.
Alcancé de la mesita de luz mi billetera y me tomé dos ansiolíticos y comencé a cortarme con la Gillete. El continuaba tocándose y no tardó en llegar su orgasmo. Poco le importaba mi situación.
Esa fue la última vez que lo ví. Luego me internaron de vuelta, más gravemente. Duré una semana, mis viejos no querían que nadie se enterara de la patética situación, siempre encubrieron todo. A nadie le gusta tener un hijo loco, obvio.
En mi colegio presentaron parte de gripe, pero todos sabían la verdad, ya estaba en quinto año, nos conocámos mucho...
Mi psicóloga y psicopedagoga me ayudaron a salir del pozo en el que estaba y logré, por fin, descontracturar la figura psicopática de Daniel.
Esa tarde en el telo me marcó la vida.
Al igual que ese llamado telefónico hace 6 meses en el que me anunciaban su deceso.
Suicidio. Eso había cometido.
Paz, quizás haya encontrado.
Por mi parte, puedo decir que estoy en proceso de. Cosa que es importante.
 
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jueves 9 de julio de 2009,10:10 PM
Casado con hijos
Hará apróximadamente un año, más o menos para la época en que corté con L., en una noche de depresión me metí en esos tan potables chats de Terra con el fin de burlarme y reirme mucho de los tipos desesperados de por allí y de paso aprovechar para que alguien me levante el ego y pasarle la dirección de aquel tan cordial compañerito de secundaria a los que tenían más pinta de degenerados sexuales. El azar quiso que me topara con Viktor (así lo llamaré, ya me conocen). Un tipo de unos cuarenta en la depresión de su vida. Casado, con un hijo y una hija, residente de Escobar, con auto y un trabajo de oficina por Barrio Norte. No me animé a preguntar pero probablemente sea algo mediocre y mal pago, como para ajustarse al patético cuadro de situación en el que está embebido.
Charlamos un rato y le pasé mi mail (el de verdad porque no tengo otro). No sé por qué lo hice, sinceramente. Tengo una debilidad por humillar hombres, en especial mayores y con vidas fracasadas.
El tipo me deseaba, me pedía que prenda mi cámara y me decía cosas irreproducibles. Me daba tanto asco imaginarme lo que podía estar haciendo del otro lado mirando mi pequeña fotito del MSN con mi cara de niño bien e inocente que le pedí que ponga su micrófono, de esa forma me sacaría cualquier tipo de duda. Le pasé un teléfono falso y allí quedó todo.
Conforme pasaban las semanas, el hombre en cuestión se ponía cada vez más jocoso y sus atropellos a la lengua castellana me empezaron a hartar. Quizás yo sea una mala persona, exigente, histérico, pero no puedo tolerar que alguien no escriba apropiadamente, ¿qué querés que te diga?
Terminé por desadmitirlo, ya me había divertito bastante. Además me daban pena sus hijos, sentía que yo podía ser uno de ellos. Bah, de hecho él mismo me lo dijo: "mi hijo tiene la misma edad que vos". Lo manipulé y le saqué el teléfono de la casa, sólo para escucharle la voz a su mujer, pero nunca llamé, por respeto y lástima (el peor sentimiento del mundo).
Pasaron los meses y hace muy poco, un mail en mi casilla lo trajo de vuelta. Lo readmití, todavía quiero jugar con él. Aún no lo ví conectado, pero intercambiamos varios mails por lo que asumo que ya aparecerá.
Dice que tiene dinero y que estaría interesado en invertirlo en algo importante. Me dijo algo así como que pensaba ponerlo en mis calzoncillos, por sobre mi sexy cintura. Quizás acepte. Muy probablemente.
En cuanto le conté a mi mejor amigo, su negativa fue inmediata. Me preguntó por qué lo haría si tengo tan buen pasar económico, un puesto jerárquico importante, no necesito el dinero y mucho menos problemas. El punto es que el dinero nunca es suficiente, tengo una debilidad por los problemas y tengo tan solo veinte años, ¿por qué no? Puede ser un poco extraño pero creo que me gusta la idea. Más que nada, las cuatro cifras en verde que me tiró me tienen obnubilado. Tanto que ya no pienso en él como una persona patética sino como alguien que en verdad sabe y puede obtener lo que quiere. Si juego con él o no, ese es otro punto que lo convierte en un pelotudo importante, pero ¡hey! la vida te dá por un lado y te quita por el otro.
Con todo esto de la gripe, me quedó un tiempo vacante desde las 6 de la tarde hasta las 12 que me voy a dormir, debo ir pensando como llenarlo y, sinceramente, mis ganas no apuntan a completar rompecabezas.
Me quedo pensando en lo que dijo sobre las inversiones...qué pelotudo. Onda, ¿quiere invertir en algo importante y me paga a mí para tener sexo? Qué se yo, no lo cuestiono. Después de todo: el cliente siempre tiene la razón.
 
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viernes 30 de enero de 2009,3:22 PM
Hoy me propuse a
Ser el principio (y el fin) de todos tus males...
 
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,3:19 PM
Fin de una era
Muchas son las cosas que siento y se me vienen a la cabeza en este momento. Cosas que una semana atrás hubiese reprimido o me hubiesen herido.
Parece mentira que pasaron dos años de la última vez que te ví. Bah, más bien que te dejé ahí, para nunca más volverte a ver, para nunca más volvernos.
La melancolía de pensar en aquel día de invierno en el cual la herida superó a mi corazón, a mi cabeza saturada por ruidos neuróticos.
Parece que pasaron siglos de aquellos días de diecisiete años, en los que mi cabeza estallaba, mis pensamientos se fundían y vos pisoteabas las flores en mi jardín.
Recuerdo nuestros momentos de fuerte intesidad. Es que cuando dos personas que están condenadamente insanas se juntan, todo resulta en una explosión de locura, obsesiones desencadenadas e intensidad ambivalente. Sentimientos encontrados, al fin.
"Dios los cría, el viento los amontona".
Aquel último día en el que me viste llorando, con mi ser vulnerablemente desnudo, y me diste la espalda, balbuceando obsenidades que terminaron con mi (poco ya) razocinio que terminó aislándome del mundo "supuestamente cuerdo" a una prisión de medicamentos y situaciones absurdas. Cómo olvidarte, si fuiste tanto...
Fuiste: Mi obsesión, mi locura, mi psicópata-persecuta, mis idas y vueltas, mi anorexia, mis situaciones no resueltas, mis intentos de suicidio, mi beca en el psiquiatra y hasta mi padre. Todo puede sonar horrible, y despreciable, pero es parte de mí. Es como el enfermo de cáncer o diabetes que aprende a vivir con ello y no teme expresarlo. "Hola, soy un maldito fracasado que ni siquiera pudo matarse y que fue arrastrado a la locura por un pendejo de diecinueve años a quien consideraba su padre y no tenía ni un mínimo de vida resuleto".
Quizás lo más peculiar fue tu relación paternal conmigo. Con un padre presente y ausente a la vez y una necesidad obsesiva mía por encontrarlo, recurrí a tu instinto primitivo. Quise que me retes, que me pares, que me digas que no y que, también, me quieras, me abraces, me des un toquecito en la cabeza por hacer algo bien y me digas que los fantasmas no existen. Pero claro, eras un pendejo. Y yo un carichoso.
Gracias a eso pude reencontrarme con mi padre de sangre. Gracias a eso pude armar mi vida desde otra perspectiva y con otros pilares, más basados en mi familia, en las cosas buenas de la vida.
Claro que también dejaste en mí esa sensación de ahogue y miedo a la muerte que antes no sentía por mi pronunciado ausente sentido de supervivencia ("no voy a vivir más").
Este miércoles decidiste quitarte la vida. Mierda, qué fuerte que suena eso. Qué raro, además, estar escribiendo esto. Cuando hace unos días decía "Aquel hijo de puta" no pude haber baticinado nada de esto. Me siento responsable en cierto punto, por no haberte dado la contención, por haberme ido, por no ser más tu "deseo recurrente más fuerte", pero tenés que entenderme: Me eras contraproducente. 
Siempre supiste y nunca nos hiciste saber. Quizás yo nunca debí saberlo, después de todo nunca me incluiste en eso que llamabas "tu mundo".
Quiero dormir y no puedo.
- ¿Por qué te cortás?
- No sé, me hace bien, me hace sentir que por lo menos algo dentro de mí queda con vida y se mueve. Me voy a matar así, Daniel...
- Yo no voy a morir de viejo, me voy a matar antes...[describe la manera en la que morirá]
- ¡Qué feo! Espero no estar para ese entonces...
Pero estoy, lamentablemente, y esa charla viene a la cabeza y no puedo creerlo que cumpliste (aunque eras muy determinado).
Sólo quiero despedirme de vos, diciédote que no te olvido y que fuiste gran parte de mi vida, que me formaste cómo soy hoy, y sólo quiero desearte un feliz viaje. Sé que vas a sortear los obstáculos: Hablás cuatro idiomas. Y algún día quizás te vuelva a encontrar y tengamos alguna charla en italiano. Hoy sólo quiero recordarte, expresar mi dolor en letras, mi angustia por la situación y perdonarte, finalmente. Hoy sólo quiero pensar en las cosas buenas.
No puedo dormir, no encuentro reparo.
Hoy sólo espero que a pases mejor que aquí. Tus fantasmas ya no te van a molestar, eso te lo aseguro.
Buen viaje, mein Freund.

"...hacé lo que quieras. Yo me quedo tranquilo de que como yo, nadie te va a amar"

QEPD.
 
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jueves 1 de enero de 2009,11:16 AM
...and Happy New year
- ¿Qué estás dispuesto a ceder?
- ¿Qué?
- Eso...¿qué estás dispuesto a ceder?

Da un paso hacia adelante y empieza a inspeccionarme de arriba a abajo. Luego, clava su mirada en un punto de mi cintura.

- Creo que me mal interpretaste...
- Te pido disculpas. Es que todas las mañanas te veo llegar con tu librito de cuentos sexuales, con ese aire de superioridad... Qué te puedo decir. A mí por lo menos, me haces el bocho.

Se encoje de hombros y pone carita de nené de jardín de infantes. Me quedo helado. No encuentro nada qué decirle (algo muy raro en mí).

- ¿A qué te referís exactamente con ceder?
- Cada uno es partícipe de su destino - dice, entre dicípulo de Confucio y negro camionero -, acá las cosas son así. Cada uno sabe hasta dónde quiere llegar en la pirámide de la empresa. Se requiere gran potencial, esfuerzo y años...o algún contacto. De última, yo podría ser tu contacto - se ríe. Yo también lo hago, pero más que por el chiste que acaba de hacer, por los nervios que me recorren el cuerpo.

- Bueno, ¿entonces?

Sonríe de forma pícara. Esa sonrisa que lleva todos los días, patente suya. Se acerca más a mí y ya queda a esa distancia en la que se pueden percibir esas pequeñas irritaciones que deja la maquinita de afeitar.
Ante mi falta de respuesta, me toma por la cintura y sonríe aún más, sin mostrar los dientes. Siento sus manos acariciar mi cintura y me excita. Tiene las manos grandes y experimentadas: Sabe dónde tocar y cómo hacerlo. No puedo negar que es un seductor.
Lo miro a los ojos y su mirada me quema, debo mirar para abajo. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué había aceptado reunirme con alguien cuya dirección de mail ni me sonaba? ¿Qué estaba buscando?
Luego, un brote de sinceridad para matar aquel silencio incómodo.

- Vos también me haces el bocho. Te veo siempre. Bueno, no es difícil, te sentás frente a mí. De todas maneras nunca te hablaría, no tengo excusa para hacerlo ni ganas. No quiero confundir las cosas: El trabajo y la vida personal no se juntan. Además, creí que eras heterosexual...al menos eso aparentás.
- Puedo ser muchas cosas...todo depende de vos...

OK, hice de un momento incómodo algo peor. A ver, chiquillo estúpido, si no querés confundir las cosas, no seas tan sincero con él. Media vuelta y te retirás de manera cordial. Luego lo saludas, como todos los días, dejando atrás ese momento con "tu aire de superioridad".
No le hago caso a Pepe Grillo. Levanto una vez más la mirada y se la sostengo, desafiante, durante los cinco segundos que tardó su boca en encontrar la mía. De esos cinco segundos en los que la vida transcurre en slow-motion.
Sentía que mi vida se iba al demonio y no me importaba: Estaba besando a aquel muchacho tan amigo de mi equipo, que se sienta frente a mi box, que tanto me gusta.
No puedo pensar mucho, sólo me vienen a la cabeza sus conversaciones sobre mujeres y mi novio en la distancia. Comienzo a sentir las náuseas que te dan ser la rata traicionera y decido terminar el beso.

- Tengo que volver a trabajar. Tengo que terminar unos documentos y no quiero atrasarme más.
- Me parece muy bien, chico responsable. Salís a las seis, ¿no? ¿Qué te parece si vamos a tomar algo a Puerto Madero?
- No sé...tengo que estar en mi casa, mañana me voy de viaje y no quiero llegar muy tarde, viste como son los colectivos de noche...
- Por eso no te preocupes: Tengo auto. Entonces aceptás.
- Todavía no dijo que sí...
- Pero no vas a decir que no.

Me puede.

- ¿Cómo te llamás?
- Soy ******* - lo llamaré Marcos.
- Después fijate en el directorio mi MSN y agregame. Ahora voy a volver. Vos tomate cinco minutos más para no levantar sospechas.
- ¿Qué sospechas pueden levantar de dos extraños que ni siquiera trabajan juntos?
- No sé, no quiero dar lugar a nada. Además, tan extraños no somos: Vos sos muy amigo de todos en mi equipo y viniste a varias fiestas y te juntaste con mi grupo. Vos hacé lo que te digo y todo vá a estar bien. Te veo a las seis en la puerta y nos vamos.

Lo beso y me retiro a mi box. Exactamente cinco minutos después, él se sienta frente a mí y me dirige una mirada la cual no respondo. Todo me parece peligroso en este punto y no quiero arruinar mi futuro laboral.
Me agrega al MSN.

Marcos dice:
no sé por qué te importa tanto. es una empresa grande, aunque se enteren, no pueden hacer nada.

Orión dice:
no importa, genera feo ambiente. además, ya tengo suficiente con uno que se hace el bocho, no quiero ni necesito más problemas.

Marcos dice: 
jajaja, sos especial, orión...

Orión dice:
te puedo preguntar por qué siempre estás en las fiestas de mi equipo si no trabajás con nosotros?

Marcos dice:
bueno, resulta ser que sí trabajo con ustedes. bah, ahora ya no, el gerente me transfirió a un proyecto nuevo que él gestiona, pero antes daba soporte de tu proyecto.

Orión dice:
bueno, tengo que trabajar, perdoname. a las seis hablamos más tranquilos.

Le corto la conversación abruptamente y cierro la ventana. No quiero que nadie vea que hablo con él.
Se cumplen las seis y me retiro. Cuando me vé pararme, comienza a cerrar apagar su PC y guardarla. Trato de salir a toda velocidad pero me alcanza en el ascensor llenísimo. Sin decir una palabra, me mira y me sonríe.
En la puerta, camina hacia la esquina y me hace un ademán para que lo siga. Hacemos dos cuadras manteniendo distancia hasta que se detiene frente a un hotel de lujo.

- Tenía mis dudas si ibas a venir, sinceramente. Qué bueno que estás acá.

Me besa.

- Este beso está mucho mejor. Tengo que confesarte que estaba un poco nervioso en el baño, tenía miedo de que alguien entre... ¿Puedo darte otro?

Sin esperar respuesta me estampa otro beso.
Caminamos por Puerto Madero y decidió llevarme a un bar de cultura americana.
Empezamos a hablar de banalidades hasta que vino la tan temida pregunta.

- ¿Tenés novio?
- Sí, pero estamos mal.

Con Mr. Director no hay ningún problema. Pero su viaje y la distancia me están matando, además de ciertos traumas personales y el hecho de que no puedo confiar en él y estoy permanentemente pensando que vá a arruinarme la  vida como si fuera un Daniel cualquiera.

- ¿Vos tenés novia?
- Novia, no.
- ¿Novio?
- Tampoco.
- ¿Pero qué te gusta?
- Vos me gustás...

Bebo mi trago rápidamente y le sugiero ir a un hotel.
Sentí la necesidad de acabar con esa opresión y me acosté con él.
Confirmando mis sospechas, en la cama terminó siendo un excelente, muy bien diez. Me elevó hasta olvidarme que estaba en un telo carísimo de Puerto Madero, de mi novio en Chaco y de nuestra relación laboral. Todo quedaba atrás. Sólo podía sentir sus besos y sus caricias por todo mi cuerpo. Me cogió con fuerza, sin detenerse un segundo, sólo para cambiar de posición. Nuestros orgasmo llegaron al mismo tiempo, terminando con aquella dulce agonía. 
Me abrazó y automáticamente se quedó dormido.
Yo pensaba. Pensaba tanto que estaba saturado. Al cabo de una hora, le mandé un mensaje a mi madre diciéndole que debí quedarme más tiempo en la oficina y que iba a llegar tarde. Quité sus brazos y me metí en la ducha. Terminé de bañarme y lo encontré en la misma posición en la que lo había dejado. Me acurruqué en sus brazos y allí fue cuando se despertó. Me dijo buen día con voz aturdida y me besó.
El reloj luminoso marcaba las 11.

- Tengo que irme a casa, Marcos.
- No hay problema pero, ¿no preferirías venir a dormir a casa?
- Perdoname, pero no puedo, mañana viajo por año nuevo a la costa y tengo que levantarme temprano.
- Y tu mamá se vá a enojar - dijo sonriente.

Me dejó en la puerta de mi casa deseándome un feliz año nuevo.
Me metí en la cama y allí me quedé, pensativo.
Un mensaje me trajo de vuelta de ese trance.

sos demasiado hermoso. espero poder verte así toda la semana que viene. qué tengas felices fiestas. yo te aseguro que las mías, después de esto, van a ser demasiado felices :)

No pido que sean felices, pero por favor, que los fantasmas no ataquen a este traidor herido.
 
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jueves 18 de septiembre de 2008,7:40 PM
I suddenly decided to change Fotoman's name to Mr. Director. Why? Simple: Fotoman may make people think it has something to do with fotolog, a page I really detest. And Mr. Director sounds waaay sexier.

SMS:

did i tell you i fuck u blind? oh yeah. M.


Perfect, another tantric sex weekend.
 
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lunes 15 de septiembre de 2008,3:34 PM
Blog War
Acabo de descubrir que Glasses Boy tomó posición en mi contra en su blog. JA JA JA. This really makes my day.
[Sexy Co-worker gira su cabeza hacia el costado y trato de disimular la carcajada con una tos poco convincente.]
Hace dos segundos estaba por quedarme dormido, ahora por lo menos tengo algo en qué pensar hasta las seis de la tarde cuando me vaya de la oficina. Aunque la resolución es simple; mucho más de lo esperable de mí en esta clase de problemas.
Podría bien dejar de hablar de él, onda no-me-importas, pero se esfuerza mucho por seguir aparenciendo en mi vida de alguna forma y, en consecuencia, en mi blog.
So, situaciones como:
1_ Estar bailando con mi nuevo hook-up (Fotoman) y que se ponga a bailar pegado a mí con su grupo de amigos, en un boliche con capacidad para 2000 personas
y
2_ Opinar sobre ciertas entradas de mi blog en el suyo
no pueden pasar inadvertidas. Pero voy a (tratar de) dejar de hablar de él.
Estoy muy sumiso últimamente, será que me estoy cansando de ser el chico contrero-rebelde.
En mi manual de uso cotidiano agrego una regla más:
1) Nunca conozcas a nadie de Blogspot. En especial cuando ese alguien es seguidor tuyo. No confundas las cosas, lindo. Es decir, si te esforzás por mantener tanto tu identidad como la de las otras personas involucradas en secreto usando esos 'hermosos' apodos que tanto te cuesta encontrar, no la arruines encamándote con un misceláneo lector de tus más íntimas regiones cerebrales. Recordá que sos algo así como un Spiderman: El hecho de que te conozcan puede significar de gran peligro porque pueden manipularte, después de todo tampoco escribís como Heidi la de los Alpes, así que watch out lil' bitch.
Con todo esto concluyo que contarle a Fotoman sobre mi blog es muy mala idea. Tampoco pensaba hacerlo, pero ahora estoy convencido de ello. A menos hasta que quiera sacarmelo de encima. Y eso es algo que por ahora no tengo la más mínima intención de hacer.
After Post: ¿Cómo pude poner eso de Spiderman? El sexo tántrico me quemó un par de neuronas, definitivamente.
 
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